Este filo matador que me trae la tarde.
Quedo hecho un desastre de torturas indeseadas en las brazas
de mi pecho.
Siento la obligación inmediata de nuestras locuras.
La distancia finita queda, como es sabido, en el silencio
extraño de mi espacio.
Muero a segundos en descampados gritos.
El consuelo se perdió.
Diviso a lo lejos el candil de tus cabellos, negros,
grandes, amados.
Se funden las ganas de verte reír.
Se aquieta el suspiro permanente de tu cariño.
Lo quiero siempre.
Resonará dentro de tu alma este huracán bravío de mis
sentimientos.
A veces, siempre.
Contagiándome con cada una de las dulces rosas que
emergen de tus labios.
De tus muslos
acabados de gozar.
Desaparece el filo.
Cuando te alcanzo en esta distancia finita con un beso de
mis brazos.
El
Cojito Bibijagua. Octubre 2011.
Qué montón de amor!!!
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