La conversación se aparecía con rapidez
involuntaria. Siempre mezclábamos ideas y sueños, cuando de pronto y
lejos de la parada en la que nos había dejado la charla bendecida con un buen
roncito, dijo:
-Yo siempre
dije lo que pensaba, allá, y aquí también digo lo que quiero, - me dijo Emilio,
más colorao y alterado que de costumbre.
Lo miraba
mientras pensaba en algunas de las cosas que más me ha gustado en la vida, un
buen bistec de hígado de puerco, y la vista traspasaba la cortina de
su rostro ¨disidente¨ y¨ valiente¨.
- Brother, ¿qué
pinga é?- casi que gritándome.
- Discúlpame mi
hermano, es que, ando medio comemierda en estos días y me distraigo
muy fácilmente- dije convencido de mi respuesta.
- Lo que pasa
es que allá, no me dejaban decir mucho, ya sabes que a la gente como yo, que
pensamos como pensamos nos cerraban las puertas en todos lados.-
seguía diciéndome Emilio.
-Asere, pero
dónde tu decías esas cosas.- interrogué.
-¿Yo?,
ah, déjate de historia ¨ambia, yo en las Asambleas de Rendición de
Cuentas lo que metía era ¨candela¨,- con creencia absoluta me dijo.
- Emilo, asere,
si tu nunca fuiste a nada de eso, malamente te presentabas en las
votaciones esas de la Circunscripción, ni trabajo voluntario del CDR, ni
ná de eso. La única vez que te vi en el barrio fue en la
repartición del ¨Panda¨, y en las fiestas del 26, tomándote el ron
mata rata ese, con Robertico el difunto, Rafe, Abelito diente e´ oro, y el
hermano de él, que no recuerdo el nombre, a ver; ese que es pajero, o al menos
en aquella época era un ¨animal¨ en el barrio y en tó
Cienfuegos.
-Déjate de
cuento Agüi, que tú sabes muy bien que yo a Fidel y a los comunistas esos
no los pasaba, y que me fajaba con todos los chivatones.- Balbuceaba molesto.
-Está bien
compadre, si tú lo dices.
- Y ahora lo
que más me molesta es que de allá vienen una pila de gente que llegan y
hablan bien de aquello, porque son unos descarados, unos trastes, chivatones
arrepentidos.
- Asere, esto
es entre nos, tu nunca fuiste disidente, ni opositor en Cuba, no
trates de engañar a nadie que te conozco bien, deja de hacerte el valiente que
hablar en la distancia te resta todo el valor o al menos el poco que te tocaba
por ¨la libreta¨ de la vida. El lío es allá, si
no protestaste por aquello, no lo hagas ahora queriendo engañar a una
pila de ¨yumas¨ estos con tus historias inventadas, que créeme,
das vergüenza.
- Eh, ¿qué
cojone es eso asere?
-Tú sabes, pa´
qué preguntas. Siempre estás en lo mismo con lo mismo chico. En tu puta
vida, hablaste de represiones en Cuba, ni de torturas y censura. Tú
desaprobabas los exámenes de Historia de Cuba, y aquí en España, si
te hacen uno de este país, no coges ni puntos por poner tu
nombre, déjate de ¨ películas ¨ ya compay, que te conozco
como si te hubiera parido.
- Ah, pero es
que aquí yo si tengo libertad de expresión y puedo decir lo que me dé la gana,
y nadie me lleva preso por pensar como pienso.-Dijo con un ¨empingue¨ que
se le respiraba.
- Emilito, mi
hermanito. ¿A ti no te da pena decir eso? Con más razón, te estás auto
declarando el pendejo del año, asere. Si tanto te molesta el sistema ese por
qué carajo te viniste a decir cosas en esta plaza, o al menos
si lo hubieras hecho allá, pasaría, pero, no sería mejor qué lucharas
allá, comiéndote el cable de todo el mundo, en vez de estar gritando
aquí, que eres un salvaje y que no vas a dejarles unos ¨fulas¨ al Fifo, pa
que siga con su política cuando en verdad vas a gastarte hasta la
vida, además de todos los ahorros que en dos años puedes acumular ¨fiera¨.
No me respondió
Emilio, buscaba en algún baúl añejado por el descuido, alguna
frase histórica y concienzuda.
Yo, me llevé un
trago de Ron caliente a temperatura ambiente, mientras se me mezclaba la imagen
del bistec de hígado resuelto por mi abuela, cocinado por ella,
plátano frito y arroz de la bodega, con las palabras que acababa de
lanzar a los receptivos oídos de Emilito.
Al fondo de la
escena, llegaba la voz de Willy Chirino, ¨ya vienen llegando, ya todo el mundo
lo está esperando¨. Todo un himno, para los disidentes históricos,
balseros, y opositores coloquiales. Yo la cantaba, al mismo tiempo,
el ron me refrescaba una idea extraviada y Emilio me decía, que no ¨podía¨ con
los comunistas, que no los soportaba.
- Y ahora
estoy tomándome este ron con uno, que además canta las canciones del
mejor de los soneros cubanos,- me dijo con mofa exponencial.
-Esto es entre
nos, asere. Tú no sabes nada del comunismo y al parecer tampoco nada
de música cubana. ¿El nombre de Benny Moré no te dice algo? No se puede ir
por la vida hablando de los que no se sabe y no se hace, - dije
apurando mi trago de ron cubano, lo abracé mientras abría otra botella pa ¨espantármela¨
con Emilito.