lunes, 18 de marzo de 2013

De Derechos Humanos a Izquierdos Humanos.



Por: El Cojito Bibijagua.

En sobradas ocasiones mirando este mundo a través de la televisión, encuentro la prueba fehaciente de la Teoría de las Cuerdas y la Teoría Unificada con relación a la relatividad, y por tanto descubro como colegial aplicado, la Existencia a un Universo Paralelo, que estando desde este lado de la pantalla, analizo con determinada critica y autónoma visión del panorama político y social.
Sí, evidentemente existen varios Universos Paralelos, que siembran conceptos y etiquetan con sobrada sorna la realidad no virtual de la especie humana.
La televisión y los medios de comunicación e han convertido en un Opio real de la especie humana, en la cual disfrazan, esconden y escandalizan la vida que a la especie humana le ha tocado por derecho construir.
Los Derechos Humanos y Democracia son dos de los términos y conceptos más usados en la cotidianidad terrícola. Usados como objetivos patentados por un Dios supremo, al parecer, entiendo que son existentes y bastantes nombrados por la media mundial.
Los Derechos Humanos, me llegan de forma directa y clara, cuando compruebo las diferencias sociales de las regiones de este planeta. En un continente Africano donde el 66% de la población vive con menos de un dólar diario, cuando la población más rica del planeta vive con más del 74% de los ingresos del planeta, mientas que el 20% más pobre tiene un ingreso menos del 2% de las mismas riquezas existentes. Es evidente que el gran dilema se registra entre en paralelo que crea la desigualdad económica y social, basándose en una mala distribución de las riquezas, donde en la contemporaneidad ya solo no involucra a las regiones más pobres del planeta sino a determinados  sectores sociales en países desarrollados y en primeras economías mundiales. Cuando se hace referencia a las regiones pobres, hay que aclarar que esta pobreza se traduce en la sobre-explotación de las llamadas regiones, y el saqueo constante de sus recursos naturales, porque en estos términos, dichas regiones presentan las mayores riquezas del planeta.
Algunos discursos modernos en cuestión de gestión económica y políticas de empleo, encuentran un divorcio abismal entre la realidad constatada y la teoría de bienestar. En general, el desempleo garantizado por emergentes crisis económicas deviene en privar de ingresos al individuo y con ellos que se genere un retroceso económico, donde el hombre deja de ser un activo transformador del contexto al que pertenece. Un ejemplo evidente es el conflicto económico que sufre Europa Continental, y países que al parecer han dejado de ser Naciones para convertirse en auténticos esclavos del Mercado y el Sector Empresarial. Uno de los ejemplos más notable del retroceso en materias económicas se evidencia en la  cifra de 5.965.400 de desempleados ocupando un 26 % de desempleados en la población en el Reino de España.
Las acumulaciones de riquezas de ciertas Naciones, basadas en la constante y ya sostenida explotación de regiones estratégicas en cuestiones de riquezas naturales; los 521 años de extracción de recursos naturales en Latinoamérica, en un primer lugar, desarrollada por la ocupación militar y colonización de Cortes Europeas, y que en la actualidad se ha transformado en una ocupación en términos Empresariales y de Mercado, han dejado un total de 168 millones de pobres, convirtiendo a la zona en una de las más desiguales económica y socialmente.   
Según la UNICEF, alrededor de 200 millones de niños, viven bajo el Umbral de la Pobreza, encontrándose este total entre los conceptos de Pobreza Relativa, y Absoluta. Dentro de la cifra de los 1400 millones de pobres que ocupan el planeta, la concentración más grande se ubican en América Latina y Asia.
Estados Unidos de América, aporta a este elevado número un 49, 7 millones de pobres, donde el 24, 5 % de niños viven bajo el Umbral de la Pobreza. Presenta la desigualdad de ingresos más notable, superando comparativamente la desigualdad de ingreso en Europa Occidental.
Es representativa la gran diferencia y marginación que sufre gran parte de la población mundial. Entrando en contraste con el concepto de Derechos Humanos, donde en sus principios refiere que son las libertades primarias o básicas que incluye a todas las personas, que por el simple hecho de la condición humana, existe para la garantía de una vida digna, sin distinción de etnia, raza, color, orientación sexual, idioma, religión, opinión política, origen nacional o social, posición económica. ¿Dónde naufraga entonces este concepto tan utilizado en la actualidad y tan manipulado por las Transnacionales de los medios de comunicación?
Destruyendo sueños y legendarios conceptos con la venta licita de algunos de reciente creación y solamente aplicándolos a contextos políticos, se hace evidente, que la sociedad actual, no comprende en determinados aspectos que la revisión y el cuestionamiento inteligente de la realidad que nos ocupa, es un factor importante en la interpretación y la restructuración de una sociedad moderna, equitativa, justa, popularmente representativa y democrática.
La sociedad del tercer milenio, centra su comprensión de Democracia y Derechos Humanos, en el manipulado y explotado contexto político, donde las mayores garantías de coexistencia de estos términos se centran en la presencia del Pluripartidismo, libertad de expresión, y existencia de la privatización de los medios de producción y servicios, más la supremacía de los medios de producción sobre el capital humano.
Las constantes y crecientes desigualdades sociales y económicas, garantizan, al parecer la patentación y legitimación del Neo Concepto, que se pierde entre las buenas intenciones de unos derechos ciudadanos y democrática participación de los mismos.
Los rápidos cambios en la geopolítica, el empleo de la Guerra como medida económica, y de dominación mundial, el flagelo del Narcotráfico, la hambruna provocada, Guerras Preventivas, Dictadura del Mercado, Especulación Financiera, Privatización de la calidad de vida y la constante explotación de recursos naturales con un flujo Sur – Norte y el constante despilfarro de los recursos no renovables, sumados a las nuevas Teorías del Consumismo, encadenan con aceleración considerada a la Humanidad, que desde hace ya muchos años ha dejado de vivir en Naciones con independencia económica y política para establecerse como inquilina de honor en la guarida de las Pretensiones Empresariales.
Observando las condiciones y también por qué no decirlo, el significado original de los conceptos antes mencionados. ¿No deberíamos al menos intentar cambiar el nombre y en vez de Derechos Humanos, llamarlo Derechos Inhumanos?
¿Democracia, donde el poder del pueblo es limitado en los cinco continentes? Donde los designios de los poderosos acomodan las fichas y los tableros, se hace evidente que es necesario comenzar la re-estructuración de una sociedad moderna, en la cual nos encontremos con verdaderos Izquierdos Humanos.   
  

El Guayabal de La Sábana.




Por: El Cojito Bibijagua.

El guayabal quedaba algo distante de la escuela, pero aun así nos inspiraba cada día a cruzar los surcos y los pequeños riachuelos que saciaban la sed de la tierra improductiva en la que se había convertido La Sábana. 
Hendrick y yo habíamos entrado flacos al Pre, pero él tenía más volumen muscular lo cual le confería una mayor ventaja frente a las chicas hambrientas de sensaciones carnales y también por qué no decirlo un mejor manejo con los sacos repletos de guayabas que nos robábamos, para venderlas en el sótano del albergue de las chicas.
Siempre nos repartíamos la faena y aunque éramos principiantes en el mercado Cuentapropista, nos sacábamos unos kilos para luego gastárnoslos en el pan con croqueta de yuca que nos vendía un guajiro que cada tarde llegaba con su caja de cartón repleta de inventos gastronómicos.
El hambre era religión  en el Dimas, también lo era el sexo apurado y robado así como las broncas en los albergues, pero el hambre, ocupaba el primer lugar y obligaba a muchos a cargar con su bolsa de azúcar negra, para los pomos de aguazucar, que llenaban la panza y la imaginación todas las noches habidas y por haber, como si fuese la Coca Cola bendita de nuestro bienestar. 

Un menú poco variable amanecía cada día en el desayuno escolar, Cerelac, papa hervida o un pan arrugado, anunciaban la falta de nutrientes necesarios para la jornada, así que, cuando llegábamos con las guayabas, era cuestión de minutos hacer unos centavos y convertirnos por unas cuantas horas en millonarios improvisados en aquella jungla de deseos y emociones, que fue el Pre-Universitario.
Los riesgos eran mínimos, y la verdad que trotar entre caminos campestres con el olor a selva viva, nos transportaba a un estado de rebeldía e inconformidad con lo establecido por la normas de la institución educativa.
Nos conocíamos cada trayecto y posibles salidas de emergencias, rincones manigüeros  para las citas con las novias y el romance campestre, adornado de un sexo a la intemperie, que se convertía en el más marginal pero dulce encuentro amoroso de aquella adolescencia adelantada.
Cuando cursamos los estudios en el Pre, entre tantos compañeros, estudiantes y al mismo tiempo profesores que desbordaban nobleza y buena voluntad, también habitaban aquel espacio alimañas humanas, que entretenían sus minutos en robar la miseria ajena, rascabuchar, y provocar a cualquier posible rival que consideraran un peligro para limitar sus fechorías que muchas eran dirigidas y dictaminadas por un secuaz, mezquino y cobarde Subdirector de Internado. Era en aquellos día un ser detestable, grande, gordo, mulato, y abusivo. Aquel disipador de la tranquilidad ajena e ingenua contentaba sus noches con los favores de algunas alumnas de flojera mental y piernas endebles y sin menos apreciar a muchas, disfrutaba de un pequeño harén privado, a la vista de estudiantes y profesores.
Mi camarada llegó a enfréntale algunas razones, reclamándole que uno de los compañeros de albergue le había robado un jabón de shopping, y que impunemente lo usaba, como autentico provocador y ladrón de la libertad individual. El dictador de nuestra escuela, manipuló la queja e incitó al musculoso ladrón de jabón y ex atleta de Polo Acuático, para que ejerciera como sicario emergente y torturador, en tratar de darle una lección a mi amigo palmireño.
Fracturas en los pómulos sufrió Raúl, que así se llamaba el contrincante bien parecido también, ratero y pésimo boxeador. Hendrick en dos excelentes movimientos lo puso fuera de combate y con poderosas derechas rectas a la cara,  patentó la furia y el poderío de sus puños. Raúl quedó humillado, herido de amabas partes, y reducido a agachar la cabeza por el resto de los cursos que aún le quedaban por terminal.
Años después serví de árbitro en otro combate, en una noche cienfueguera, cuando mi púgil preferido le dio una clase, en derechazos, como si fuera conferencia universitaria, a un argentino, que a pesar de tener dos dedos de frente no fue capaz de evaluar la desventaja que tendría en aquel enfrentamiento. Brilló la valentía del suramericano, pero mi gladiador se impuso en la técnica y la experiencia. Todo aconteció debido a unas frases en contra de Castro y la Cuba que le brindó la posibilidad de estudio. Mi amigo ejerció como juez de la palabra y a base de unos buenos intercambios de puños, defendió lo que le pareció correcto.
Recordando y regresando a los tiempos del preuniversitario, quedó en la memoria fresquita una de las tardes de cosechas en el guayabal, cuando saliendo rumbo a la escuela nos percatamos que un campesino corría tras nosotros con un machete en mano y gritando improperios. La mala suerte llegó justo en el momento de correr con el saco que cargaba con notable peso  y el cual hizo que el miedo a que me atraparan se transformara en las mejores habilidades de velocidad y resistencia en la carrera de fondo con obstáculos, pero encima mio. Burlamos al rancheador que nos daba caza, dejamos el saco en la orilla de un río y cambiamos el rumbo, río arriba, mezclándonos entre la maleza de la ribera.  La respiración acelerada de Hendrick se escuchaba perfectamente. El peligro de llevarnos unos buenos planazos de machete nos unió en el momento en que nos convertimos en prófugos convictos por la ley del Guayabal de La Sabana. Escapamos por los pelos, regresamos por el saco que se encontraba sumergido en la ribera próxima. Llegamos asustados, pensando que nos tenían una emboscada montada en las proximidades de escuela.  Horas más tarde comenzamos con la venta de guayabas que resultó ser un éxito ese día y nos regaló la posibilidad de acceder a las croquetas de yuca para matar el hambre.

Miro con nostalgia aquella historia de nuestras vidas, y las dificultades, que dejaron amigos eternos. El Vlady, Alberto, Maldonado, Hendrick y yo, conformamos un equipo multidisciplinario e inseparable, tertulianos y defensores de ideas increíbles. Años después nos seguimos queriendo, y recordamos las peripecias que hacíamos para alcanzar el anhelado alberque de las muchachitas  para dormir como Dios manda, bien acompañado. La solidaridad sin etiqueta de compartir la poca comida y los deseos de llenar la panza; la unión para defendernos de posibles amenazas de guapos en apuros, que buscaban riña dondequiera. Recordamos con agrado el cuero constante que recibía Medina, el enemigo de todos nosotros, que trataba incansablemente resaltar a base de guapería, fingiéndose  valiente, pero lo controlábamos con piñazos y el llamándolo tarrú, apodo que le otorgaron  todas sus novias.

En cuanto al amor, Hendrick rompió record en conquistar chicas y sexo, y yo me fui con uno de los amores más adorados de mi vida y una buena amiga también. Maldonado con algunas espinas del engaño en su alma, sufrió años la traición que no le correspondía, proveniente de un noviazgo de vidriera. Vlady y Alberto se fueron ilesos en este tema, aunque de enamorarse llevaban de sobra, pero concretaban poco, cargaban y cargan con sobrada nobleza en el alma.
El Guayabal fue testigo de muchas de nuestras conquistas y desencuentros amorosos; tenía la magia que le aportábamos, y en sus rutas entrelazadas, se construía la línea donde compartíamos nuestros planes futuros. Yo seré medico, decía uno, y yo ingeniero se escuchaba también, yo bibliotecaria, soñaba ella,  cuando yo no tenía ni la menor idea de lo que el futuro me depararía y callaba para no desentonar. Poco tiempo antes, había navegado entre las ideas de estudiar Medicina, y la idea se disipó cuando quise ser actor, y hasta en un grupo de teatro entré en el Terry; y cuando mis padres ayudaron a conformarme con el pragmatismo de las opciones, apliqué a una ingeniería que desconocía pero que con los años llegue a amar.
Mis amigos concretaron sus  proyectos profesionales y ahora son muy buenos en lo que hacen, además de padres de familia.
A veces nos contentamos recordando las tardes de tertulias bajo las guayabas y los mangos en las que planificábamos el hurto agrícola combinándolo con muchas ideas y proyectos que años después enmarcamos en las salas de nuestras casas.  Llevándonos en la memoria el consagrado titulo de ladrones de guayabas, que nos agenciamos honradamente y sin hacer fraude.  El Guayabal de la Sábana, también nos formó en cierto sentido y quedó, aunque físicamente ya no se encuentre en aquellas tierras bendecidas por Dios, en el miocardio de cada uno de nosotros.
Hendrick lo carga en su mochila de nostalgias que desarma y arma en tierras extranjeras, mientras yo me contento con regresar allí algunas noches insomnes y de pocos sueños.