El señor de las
pampas y su pequeñez política.
Por: El Cojito
Bibijagua.
Cubano residente fuera de la Isla. Aprendiz de todo y
sabihondo de nada. Ciudadano latinoamericano y afortunadamente llevando a Cuba
en su pecho y sobre la espalda.
No es un secreto
para nadie que toda campaña política por la presidencia de un país, sobrelleva
una alta dosis de trabajo mediático, especulaciones y perspectivas económicas
personales. No ha sido Argentina un caso aislado y menos en el recientes
sufragio, donde el dinero corrió por ambas partes hacia un solo lugar,
lamentablemente, el del beneficio personal. Pero ese no es el tema que me lanza
a estas horas de la tarde a escribir unas minúsculas letras que describen un
pensamiento o varios.
Los demócratas
debemos estar contentos por la decisión del pueblo argentino. Al término de
cada discusión política fueron los pobladores de un país los que decidieron, como mayoría, el rumbo político que creen necesario.
Se puede estar en contra o a favor de una postura política e ideológica, pero lo que no se puede es, estar en contra es del sistema
democrático que decide cualquier nación y sustenta según sus
herramientas constitucionales y legislativas.
Democracias
existen como teclados de pianos, y desde que en la Grecia antigua se comenzó a
definir este concepto hasta la actualidad, ha variado y se ha manipulado tanto
como han querido los poderosos.
En la “Democracia actual”, cada personaje público siente la necesidad de usar el libertinaje de expresión para fomentar debates mediáticos o hacer declaraciones oportunas o inoportunas que favorecen siempre a un sector reducido de la sociedad. Por esta vía a la carambola política, Mauricio Macri, identificó el medio directo de congraciarle a sus amos del norte y del sur, su habilidad lingüística, en posar su órgano, no así en usarlo para comunicar, en cada bota que poderoso de medios mediáticos o de empresas privadas apueste en reposar sobre América Latina.
En la “Democracia actual”, cada personaje público siente la necesidad de usar el libertinaje de expresión para fomentar debates mediáticos o hacer declaraciones oportunas o inoportunas que favorecen siempre a un sector reducido de la sociedad. Por esta vía a la carambola política, Mauricio Macri, identificó el medio directo de congraciarle a sus amos del norte y del sur, su habilidad lingüística, en posar su órgano, no así en usarlo para comunicar, en cada bota que poderoso de medios mediáticos o de empresas privadas apueste en reposar sobre América Latina.
La idea no es
hablar de Macri, ni de su mal intencionada gestión futura sobre el suelo
argentino. Se debe ser respetuoso con la mayoría de ciudadanos, que en ese país
decidieron por un cambio en la dirección del Estado y Gobierno. En definitiva,
fue el pueblo quien decidió por un Neoliberalismo, nos guste o no a muchos.
El error de
Macri, y en esto sí quiero ser exacto, radica en
mal entender que un país no se gobierna como un Puticlub de carretera, o casa
de visita porteña. Es evidente que sus
constantes visitas a lugares de esparcimientos sexuales, le han hecho olvidar
que la política y la democracia son cosas muy diferentes a la compra de
placeres mundanos de meretrices esclavizadas por la desigualdad social.
Nietzsche, no se
equivocó, y su concepto del Eterno Retorno sigue dándonos lecciones
cotidianas. Cada determinado tiempo
decidimos mal, desde Barrabás hasta Macri, siempre decidimos por la peor
opción. Creo q ue este espíritu
destructivo nos acompañará hasta nuestra total desaparición en la historia
universal.
Pero la lección
de hoy es para Mauricio, que siendo desinteresante, para muchos, como figura
política, pretende darle a América Latina lecciones de democracia y
funcionamiento gubernamental.
¿Quién da la
autoridad moral y ética para criticar a tal país?
¿De dónde
Mauricio, deviene en juez internacional?
¿Dónde Mauricio
Macri aprendió historia Latinoamericana?
Dice el señor
Macri desde su pequeñez política, que cuestionará a Cuba si no avanza en su
proceso de apertura con relación a la nueva política de acercamiento con
Estados Unidos de América. Como dijera el genial Amos Bronson, “la enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia”. Es
lastimoso ver una mente tan joven y tan enferma.
Para saber cómo funciona la Isla, desde la independencia de la Corona
Española solo hay que leer. No olvidarse que a Cuba no se le intimida, ni con
ejércitos cargando máuser como arma reglamentaria frente a machetes cañeros,
hasta riesgos atómicos de explosiones planificadas.
El aislamiento de la Cuba post-revolucionaria en la escena
internacional, no dejó desamparado ningún motivo para continuar en la
construcción de un modelo diferente de gobierno. Años de carencias materiales
por décadas, desabastecimientos, falta de alimentos, electricidad, combustibles
y un constante asedio terrorista y belicoso a cada uno de los habitantes de la
Isla, no intimidaron ni intimidan un proceso que no siendo perfecto, pretende
avanzar hacia una mejor justicia social y una integración de valores con los
cuales construir una mejor sociedad.
Macri desconoce la historia o es demasiado “simple” para no entender,
que sus amenazas no le quitan el sueño a nadie en el sur de este continente.
Deja de entender, que la diplomacia es un medio, no un fin. Se equivoca antes
de usar su banda presidencial, que los gobiernos son del pueblo y para el
pueblo, no de una clase explotadora sobre la oprimida.
A Cuba, no se le intimida, menos desde una postura malcriada de un
ricachón regañado. Ni la ultraderecha cubano americana hasta las agencias
norteamericanas de la guerra han podido destruir una obra iniciada antes del
nacimiento del señor presidente. Pretender ser la punta de lanza del
imperialismo internacional en esta región del planeta, le quedará tan grande
como la gestión que recién comenzará el futuro gobernante del país austral.
Para vencer a tu enemigo o al que te inventas, primero hay que
conocerlo, y Cuba, al señor de las pampas, le queda grande en tamaño y
comprensión.
Noviembre 24 del 2015, Bogotá, Colombia.
4:48 pm.
