martes, 24 de noviembre de 2015





El señor de las pampas y su pequeñez política.

Por: El Cojito Bibijagua.

Cubano residente fuera de la Isla. Aprendiz de todo y sabihondo de nada. Ciudadano latinoamericano y afortunadamente llevando a Cuba en su pecho y sobre la espalda.

No es un secreto para nadie que toda campaña política por la presidencia de un país, sobrelleva una alta dosis de trabajo mediático, especulaciones y perspectivas económicas personales. No ha sido Argentina un caso aislado y menos en el recientes sufragio, donde el dinero corrió por ambas partes hacia un solo lugar, lamentablemente, el del beneficio personal. Pero ese no es el tema que me lanza a estas horas de la tarde a escribir unas minúsculas letras que describen un pensamiento o varios.
Los demócratas debemos estar contentos por la decisión del pueblo argentino. Al término de cada discusión política fueron los pobladores de un país los que decidieron, como mayoría, el rumbo político que creen necesario. Se puede estar en contra o a favor de una postura política e ideológica, pero lo que no se puede es, estar en contra es del sistema democrático que decide cualquier nación y sustenta según sus herramientas constitucionales y legislativas.
Democracias existen como teclados de pianos, y desde que en la Grecia antigua se comenzó a definir este concepto hasta la actualidad, ha variado y se ha manipulado tanto como han querido los poderosos.
En la “Democracia actual”, cada personaje público siente la necesidad de usar el libertinaje de expresión para fomentar debates mediáticos o hacer declaraciones oportunas o inoportunas que favorecen siempre a un sector reducido de la sociedad. Por esta vía a la carambola política, Mauricio Macri, identificó el medio directo de congraciarle a sus amos del norte y del sur, su habilidad lingüística, en posar su órgano, no así en usarlo para comunicar, en cada bota que poderoso de medios mediáticos o de empresas privadas apueste en reposar sobre América Latina.
La idea no es hablar de Macri, ni de su mal intencionada gestión futura sobre el suelo argentino. Se debe ser respetuoso con la mayoría de ciudadanos, que en ese país decidieron por un cambio en la dirección del Estado y Gobierno. En definitiva, fue el pueblo quien decidió por un Neoliberalismo, nos guste o no a muchos.
El error de Macri, y en esto sí quiero ser exacto, radica en mal entender que un país no se gobierna como un Puticlub de carretera, o casa de visita porteña.  Es evidente que sus constantes visitas a lugares de esparcimientos sexuales, le han hecho olvidar que la política y la democracia son cosas muy diferentes a la compra de placeres mundanos de meretrices esclavizadas por la desigualdad social.
Nietzsche, no se equivocó, y su concepto del Eterno Retorno sigue dándonos lecciones cotidianas.  Cada determinado tiempo decidimos mal, desde Barrabás hasta Macri, siempre decidimos por la peor opción. Creo q          ue este espíritu destructivo nos acompañará hasta nuestra total desaparición en la historia universal.
Pero la lección de hoy es para Mauricio, que siendo desinteresante, para muchos, como figura política, pretende darle a América Latina lecciones de democracia y funcionamiento gubernamental.
¿Quién da la autoridad moral y ética para criticar a tal país?
¿De dónde Mauricio, deviene en juez internacional?  
¿Dónde Mauricio Macri aprendió historia Latinoamericana?
Dice el señor Macri desde su pequeñez política, que cuestionará a Cuba si no avanza en su proceso de apertura con relación a la nueva política de acercamiento con Estados Unidos de América. Como dijera el genial Amos Bronson, “la enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia”. Es lastimoso ver una mente tan joven y tan enferma.
Para saber cómo funciona la Isla, desde la independencia de la Corona Española solo hay que leer. No olvidarse que a Cuba no se le intimida, ni con ejércitos cargando máuser como arma reglamentaria frente a machetes cañeros, hasta riesgos atómicos de explosiones planificadas.
El aislamiento de la Cuba post-revolucionaria en la escena internacional, no dejó desamparado ningún motivo para continuar en la construcción de un modelo diferente de gobierno. Años de carencias materiales por décadas, desabastecimientos, falta de alimentos, electricidad, combustibles y un constante asedio terrorista y belicoso a cada uno de los habitantes de la Isla, no intimidaron ni intimidan un proceso que no siendo perfecto, pretende avanzar hacia una mejor justicia social y una integración de valores con los cuales construir una mejor sociedad.
Macri desconoce la historia o es demasiado “simple” para no entender, que sus amenazas no le quitan el sueño a nadie en el sur de este continente. Deja de entender, que la diplomacia es un medio, no un fin. Se equivoca antes de usar su banda presidencial, que los gobiernos son del pueblo y para el pueblo, no de una clase explotadora sobre la oprimida.   
A Cuba, no se le intimida, menos desde una postura malcriada de un ricachón regañado. Ni la ultraderecha cubano americana hasta las agencias norteamericanas de la guerra han podido destruir una obra iniciada antes del nacimiento del señor presidente. Pretender ser la punta de lanza del imperialismo internacional en esta región del planeta, le quedará tan grande como la gestión que recién comenzará el futuro gobernante del país austral.
Para vencer a tu enemigo o al que te inventas, primero hay que conocerlo, y Cuba, al señor de las pampas, le queda grande en tamaño y comprensión.
  

Noviembre 24 del 2015, Bogotá, Colombia.

4:48 pm.

viernes, 14 de junio de 2013

Cienfuegos. Un origen peculiar.



Por: El Cojito Bibijagua.
El nombre de nuestra ciudad tiene un origen muy peculiar, también su fundación encontró su génesis por situaciones singulares que no escapan al análisis y por menos decir, a su interpretación contextual y conceptual.  Los hechos transcurrieron así, y su nombre más que misterioso es de original creación.  Les cuento.
Corría el año 1804, y en la Isla llamada  Saint-Domingue, culminaba una de las revueltas más genuinas y trascendentales de historia americana. La primera Revolución  de América Latina, llevada a cabo por negros esclavos ponía fin a un estado de esclavitud instaurado por la ocupación extranjera en la tierra caribeña. Aunque evidentemente se habían gestionado con anterioridad revueltas de esclavos en el contexto mundial, no fue hasta las sublevaciones iniciadas en 1871 en Sant- Domingue, en la actualidad llamada  Haití, que se constituyó un estado libre, con una independencia duradera.
Las colonias americanas comenzaban a tomar como referencia los acontecimientos libertarios desarrollados en Haití, y las sombras de una nueva Revolución asomaban en los umbrales de los sentimientos de liberación e independencia.
Cuba, por la cercanía geográfica y también por las similitudes sociales y económicas que mantenía con la recién liberada isla caribeña, observaba con detenimiento los acontecimientos. Tanto los criollos como los representantes de la colonia en Cuba, así como la Corona Española, analizaban y pronosticaban un futuro inmediato y mediato en las relaciones de las partes, que mantenían un estado esclavista y de extrema explotación en suelos de la mayor de las Antillas.
El sentido común orientó a los colonialistas españoles, que debido a la gran presencia de negros esclavos y criollos independientes que habitaban dentro de la población cubana, se incrementara la presencia de población blanca, formar nuevas colonias de de familias ricas y que invirtieran capital y esfuerzo.
Por este motivo, se funda el 22 de abril de 1819, Fernandina de Jagua, al mando de Don Luis De Clouet, quien dirigió a un grupo de colonos franceses provenientes de Nueva Orleans, ciudad norteamericana también fundada y gestionada por ciudadanos franceses.
El nombre de Fernandina de Jagua se debió en honor al Rey Fernando VII, y Jagua, para de una manera simbólica homenajear a la población indígena que habitó la zona de la Majagua, sitio geográfico con que los aborígenes cubanos nombraban la península donde está ubicada la actual ciudad de Cienfuegos.
Pasado 10 años, en el 1829, se decide por propuesta de colonos en la Isla de Cuba, cambiar el nombre de la recién fundada colonia, llamada por los franceses Fernandina de Jagua, por el de Cienfuegos.
El motivo que apremiaba el cambio de nombre se debió al favor que algunos pretendieron hacerle al Capitán General de la Isla de Cuba, que poseía el apellido de Cienfuegos. El cual había heredado de sus antepasados muy involucrados también con la Corona.
Cienfuegos, forma parte de uno de los linajes más importantes de Asturias, y cuyas familias han tenido un peso importante dentro del contexto económico, político y social cubano, por solo citar a la familia Jovellanos- Cienfuegos.
El origen del mismo  presenta varias versiones, y para no faltar a los historiadores e integrantes de esta familia, es correcto decir que todas las versiones son genuinamente validas. Dos de las más importantes, son sin lugar a dudas, las que más se han dado a conocer. La primera refiere su origen a una población de cierta entidad, de unas cien viviendas o cien- fuegos que es lo mismo que decir cien hogares haciendo referencia al hogar o "llar" donde se hace el fuego.
La segunda versión más comentada, deviene de las batallas por la conquista de la Península Ibérica, donde cristianos y moros se enfrentaron durante ocho siglos. Cuentan que estando un caballero cristiano rodeado en el monte de Lindes por los Moros, para escapar una muerte segura, aprovechó la oscuridad del final del día, dividió a su tropa en partes iguales, y las ubicó en forma que quedaran, los de la cima con antorcha en mano y encendidas, y la otra parte en la base de la colina con las antorchas apagadas. Mientras el grupo que mantenían las  antorchas encendidas descendían, los restantes comenzaban el ascenso con las respectivas  apagadas, y una vez llegados a la cumbre de la colina, comenzaban a prender los artefactos de iluminación. De esta forma crearon un efecto óptico que consistía en hacer visualizar un flujo constante de antorchas que solamente se veían descendiendo de la colina. Aprovechando la oscuridad de la noche, el militar cristiano, logró convencer a los enemigos de sus cien hombres, que poseía una tropa superior en números y que pretendían atacarlos con inmediatez absoluta, logrando la retirada de diez mil hombres bien armados y preparados.
Por razones obvias el nombre de Cienfuegos fue adjudicado al militar español, el cual fue heredado por contables generaciones, cual una de ellas aportó un Capitán General en la Isla de Cuba, cuyo apellido fue usado para renombrar la colonia que fue fundada por los franceses venidos a socorrer la preocupación de los colonizadores por una posible sublevación de esclavos.
La Historia, enlaza y conforma un sin números de hechos y casualidades que convergen en diferentes ocasiones en puntos comunes, donde las coincidencias se entrelazan para formar este tapiz maravilloso que es la cotidianidad y pasado.
Los negros haitianos, moros, cristianos, la gallardía mixturada con la imaginación, las ansias de poder, la aventura de emprendedores colonos franceses, la alcahuetería y el tiempo como factor fundamental, han logrado que nuestra hermosa ciudad posea uno de los nombre más originales de la humanidad, Cienfuegos.

jueves, 6 de junio de 2013

Mi primo Pelo ´e saco.






Por: El Cojito Bibijagua.

No recuerdo bien si fue la mata de aguacate del fondo de la casa,  en el patio ajeno y vecino, donde un día me caí de cabeza y él me guardó el secreto, o los cruces de vallas que realizábamos para robarle a Rafelito las ciruelas, lo que nos unía.  No  recuerdo muy bien, si las incursiones al refugio antiaéreo de Jesuito el padre de mi prima Yiyi, o las bolas y los trompos que nos disputábamos en el patio de Felo,  hacía que siempre estuviéramos juntos. No compartíamos el círculo infantil, pero sí recuerdo que con mis 5 años ya preguntaba por él cuando me recogían en Niños Felices de la Primera de Tulipán. Fuimos siempre cinco primos: mi hermana que sigue siendo la mayor y más cuerda de todos, Janvi Rabo ´e yegua, Maiquel Pelo ´e saco, mi primita Yiyi, y yo, que gracias a mi tía Iliana me llamaban Maneno Culo ´e gallo. Casi siempre andábamos juntos, mi tía Papita nos proporcionaba los juguitos Taoro y los chicles que desde el Jagua sacaba para hacernos la infancia más feliz, y en todo ese tiempo corríamos juntos, a veces, delante de Janvi y en otras ocasiones detrás de él con las ganas de vengarnos por las cosas que nos hacía.    

Los  años pasaron y por decisión que ni me preguntaron, me inscribieron en una escuela cerca del centro de la ciudad. Debió ser por la lejanía que me situaba de Pelo ´e saco, de mi primo el Pichón, Janvi, Yamuri, y los demás del barrio que lloraba todos los santos días en el primer grado de la Julio Antonio Mella. Los pequeños tiempos que me quedaban en la tarde para escaparme con  Pelo ´e saco, en los trotes de las muchachadas, no me bastaban para reparar tanto aislamiento involuntario. Pero la divinidad existe y en solo tres años me cambiaron para la escuela del barrio  y entonces matriculé en la misma aula donde él se sentaba a tratar  de aprender las letras que pocos años después abandonó. Yo quedé contento porque me unía a mi primo desde temprano y para variar un poco nos fugamos unas cuantas veces de la escuela, y nos fuimos para la Quinta, a comer nísperos y mangos verdes, darnos un chapuzón en el río que años después nos enteramos que no era rio, ni riachuelo, ni , sino un desagüe de las casas  del Callejón de Andulce.

Llegamos a la secundaria, y mi primo Pomponio ya sabía matar puercos, gallinas, topar gallos, hacer nudos y montar a caballo. Yo, rezagado en aquellas maniobras varoniles, lo seguía admirado pero siendo un pésimo aprendiz de labores mundanas. Lo admiraba desde ese entonces. El no sabía leer muy bien, ni sumar o restar los caramelos y las figuritas de clases, ni enlazar la idea equis distante de Cruces con Palmira en las clases de geografía, pero si sabia buscársela desde chiquito, desde atar a una bestia hasta cortar la hierba con el garabato y el machete afilado. Yo andaba apurado para ser como Pelo ´e saco, ganarme la confianza  de los demás por la  buena y ejecutable labor que  él hacía, o simplemente revolcarme en las migajas de la admiración que  causaba en el Cojito, mi abuelo, porque desde ese entonces ya era grande, grande de sentimientos y acciones. Nunca defraudó a un amigo o se acobardó en una pelea. Sabía colocar las distancias con una buena llave de Judo, o un jab inesperado. No sabía leer las letras pero sí las emociones y despegaba como loco único en los deseos de ayudar a su abuela que también es la mía, o poner en la mesa un par de frijoles ganados por el esfuerzo personal.


Sigue aún siendo  un niño, pero grande, con muchas madres y padres. Lo admira y quiere el mío, lo estima mi hermano que desde el cielo lo ve, el Cojo aun lo orienta en las pequeñeces de sus consejos que como antaño acumula toda la nobleza del mundo. Un día me dijo que como Janvi Rabo ´e yegua quería irse, que como yo volé, él tenía que hacer lo mismo, porque desde dentro no ve que lo seguimos. Eso, creo, piensa él.  Si es por la mejora que no necesita, o si es por la distancia que nos aprieta, desconozco su camino. Creo que tiene necesidad de cuidarnos, de defendernos, porque él es padre, tiene ese sentimiento paterno, protector, varonil y patriarcal.  Siempre recuerdo que Pelo ´e saco fue la primera persona que admiré, desde mi proximidad  en meses de diferencia de edad,  y sin vacíos sustanciales, abrazo la idea de estar juntos de nuevo, sin más excusas que la misma casa de la calle 16. 

lunes, 20 de mayo de 2013

Ser cubano, y eso qué es.





Por: El Cojito Bibijagua.

Es que así somos, ni repetidos, ni repetidores. Más que una mezcla, somos un molde único,  nada perfecto, pero con muchas máculas de grandeza. 
Una fusión universal de culturas, idiosincrasias, una expresión matemática integradora de actitudes.

Conocemos la magia de auto-mentirnos, porque lo necesitamos, queremos reconocernos en una altitud de valores que no necesitan presentaciones, nos sabemos grandes, en una pequeñez mortal y efímera. 
Sabemos de todo y de nada, pero más de nosotros, porque desde hace décadas, la identidad se gestionó, cuando nos revolcábamos en una fusión nacional, con un machete en la mano, cortando cañas y cabezas, al mismo tiempo que le hacíamos el amor a la vida, a las negras, a las rusas, a las españolas, cubiertos de guarapo, oliendo a humo de leña y de tabaco.

Isleños continentales, bañados por aguas truculentas y sandungueras con un ritmo que heredamos confeccionado en casa, con esa alegría que no es caribeña, ni de excusa, sino cubana. 
No hablamos inglés porque no lo necesitamos, hablamos Yoruba, cubano, barrio-medular lenguaje de la guapería intelectual, hablamos el idioma de las emociones, siquiera ese castellano enseñado en las aburridas clases de Lenguas Españolas.

Creemos en Dios, en los Orishas, en un Olofi caribeño, que baila salsa mientras intenta jamarse a esa mulatona suculenta de nuestras fiestas. Somos católicos, Abakuá, Brujeros, Santeros, Palo Mayombe, cristianos, creemos en todo y en nada, en todos y en nadie.

Además de ser caribeños porque vivimos en esta región, somos europeos, norteamericanos, suramericanos, somos Universal, como sentenciara Martí, como dijera Ortiz, como dice Valero el viejo más querido de mi barrio, ¨somos la Pinga misma Raulito, la Pinga misma¨, si eso mismo, la mala palabra, eso lo somos también, porque hablamos malo, dominamos esas expresiones lindas que se dicen en la intimidad sexual y señorial, en la bodega donde se compra el pan malo de cada día, en los juegos de Pelota, en las broncas autóctonas de la barriada, en las borracheras continuas de las celebraciones que nos inventamos para olvidar que somos un pueblo contento.

Nos servimos de la realidad y vivimos en un mundo ilusorio y utópico, esperando tener un carro, un caballo,   una bicicleta, una botella de ron, unos chicharrones acompañados de una musiquita rica y un dominó listo pa sonar la mesa, y darle chucho al contrario, y cagarse en la madre del que haga falta pa ponerle un poco de toque melódico a nuestras palabras que ya tienen armonía poética, semántica, gramática, sandunga,  tienen de todo.
Somos comunistas, derechistas, republicanos, demócratas, liberales, apolíticos, izquierdistas, fidelistas, anticastristas, guevaristas, martianos, y salseros, de bailes y cocinas, porque la política nos importa como el baile y la jama, mezclando ritmos y sabores, somos de todo cuando deberíamos ser de nada al mismo tiempo que somos de nada cuando por obligación auto proclamada somos de todo.  
Navegamos en la contradicción, en la sapiencia, levitamos en la vida ganada con un peso único de mañas e identidades irrepetidas.

¡Qué clase gente somos caballero!

No somos ni blancos, ni negros, ni mulatos, no somos jabaos, solo somos cubanos, orientales o de La Poma.
Trotamos, como potros salvajes siguiendo quimeras que nos hacen llegar lejos, cabeceando, luchando, trapicheando innovando, reciclando, convirtiendo y reconvirtiéndonos.

Azúcar negra, borrachos consagrados, enamorados de la pubertad, enanos constructores, intelectuales de la marginalidad, hijos de putas titulados, científicos culinarios por la necesidad, amantes prematuros y diametralmente opuesto a lo común adquirido, prisioneros del decoro, intransigentes sin maquillar.

¿Qué es ser cubano? En verdad ni yo lo sé. Somos demasiado populares para tener una clasificación menudamente exacta.

Solo sé que deambulamos por la vida siendo más que sexo, salsa, tabaco y ron, como perfectos contenedores de emociones poco reprimidas, porque lloramos cuando tenemos que reír y viceversa, con resueltos remiendos en nuestras almas.




   

jueves, 2 de mayo de 2013

El Ocaso del viejo




Por: El Cojito Bibijagua.

Había encontrado su mirada en el reflejo que el cristal de la ventana le ofrecía; afuera el viento batía las ramas de un árbol y las hojas desafiaban los golpetazos con que la naturaleza acariciaba la quietud del verde viviente.
Descubría un amarillo mutante en naranja que traspasaba el espacio como dripping perfecto; Jackson Pollock estaría haciendo su más genuino trabajo desde el más allá o el más acá, pensó mientras los dos focos verdes de su rostro se mezclaban en el lienzo que contemplaba. Caramba, concluyó, al menos algo de color he puesto a esta divina obra de arte. 
Algunos recuerdos navegaban en aquel tormentoso vendaval de julio. El ron que sostenía su mano y su espíritu, embriagaba el aroma de la tarde y le otorgaba al ambiente la imagen de una taberna criollamente decorada. 
Mientras La donna è mobile, cedía paso a una Traviata extraviada, le arrancaba una lágrima perdida, en los minutos de su vejez congelada.
Ana Maria llegó, sin darse cuenta, como ángel caído; había reparado en que se le había escapado de la frente unos minutos y no se perdonaba, ni a ella tampoco, por la ausencia que le pareció una eternidad.
Ella había sido su amor joven y ahora convertía sus pecados pasados en un noviazgo maduro e inteligente que él despreciaba y contaminaba con una tristeza ensayada. Cada mañana despertaba sin saber en qué condiciones amorosas le había acurrucado su alma la noche anterior. Cuanta manera de amarla y soñarla.
De un solo movimiento, como experta estocada, incorporó el poco de ron que le quedaba en la copa a su espacio desolado y desprendió una chispa de energía en cambiar sus líricos sonidos italianos por una Maria Teresa Vera, que le sentenciaba que veinte años no es nada de tiempo, para disipar aquella compañía helénica, que le cabalgaba inmensamente feliz.
Observaba aquel ocaso del día a través del Ocaso de su vida, y la Vera le espetaba que no importaba que la amara, que además se representaba en un pasado por el cual no se podía conformar y la copa se llenó nuevamente. 
Guillén, que hijo de puta eres, pensó en voz alta; enseñarle tanta vida a uno para que luego se escurra en estos años que no la supe amar, al menos con dignidad impuesta. Juró que si volviera a nacer, pasaría de los poetas, de Rigoletto, de Corona y su Longina, de todo menos de ese amigo suyo que en la media luz de su vida le recitaba una paciencia armónica y floral primaveral, aquel ron salvador de tanto llanto contrariado y suprimido.
Volvía la vista hacia la ventana, y la imagen le recordaba a un Vivaldi enloquecido con sus Cuatro Estaciones, y la voz de Corona que le había robado el turno a la Vera, le impuso un anhelo añejado. Cerró la ventana, respiró un mundo de ilusiones y recostó su cuerpo maltrecho en la guarida de su cama, donde se imponía soñar con ella cada segundo, en aquel último capítulo en que se había convertido su vida.  
Soñarla era lo genuinamente suyo que le quedaba, acostarse y despertarse con su imagen en el alma.
Guillen que hijo de puta eres, no me enseñaste a olvidarla, dijo en voz baja y apagada. 
El viento penetró la quietud de su ventana, y le aconsejó que buscara el Sol, en la línea continua de su paisaje.
Dio dos pasos, alcanzó el límite de la buhardilla en la que estaba su habitación de anciano aislado, y recordó que no existe mejor forma para escapar, como con la cara al Sol y un pensamiento que siendo mortal, le sigue acompañando ella. Se hizo la oscuridad al mismo tiempo en que los dos ocasos llegaron a su fin.
Besó a Ana Maria, mientras su codo amortiguaba la caída de sus años vividos, el viento cesó y la ventana selló la tranquilidad tormentosa del viejo vencido. 

  

lunes, 15 de abril de 2013

Un Sí por Venezuela y la Democracia.





Por: El Cojito Bibijagua.

Haciendo ejercicio de la  reflexión, nos apura además pensar y cuestionar el resultado electoral en Venezuela, ocurrido en las últimas horas. Definitivamente el pueblo venezolano con un 50,66 % de los votos optó nuevamente y de forma democrática por un proyecto de integración e inclusión de los sectores menos favorecido, que históricamente han sufrido el desalojo, la pobreza, el divorcio de proyectos sociales, el engaño político constante y más que sostenido de las élites sociales y clases políticas tradicionales.

¿En qué condiciones llega esta decimoséptima victoria en quince años de elecciones democráticas?

Es probable que los afamados premios Guinness, reconozca la victoria electoral de un Proyecto Social y Político, que en seis meses aproximadamente a otorgado de forma pacífica  y ordenada dos derrota a una oposición que no cesó en ejercitar  intentonas boicoteadoras en las dos  campañas electorales, donde la que acaba de concluir, constó con una organización en tiempo de apenas treinta  días, presentando la fuerza opositora dos años en la preparación de la campaña. Jamás en la historia política de esta Humanidad, se ha registrado semejante hecho.

Después de la desaparición física del máximo líder Bolivariano, los ataques mediáticos, cibernéticos, económicos e ideológicos no estuvieron ajenos de parte de una oposición que defrauda a la inteligencia media, con recursos pocos políticos y estratégicos a modo de campaña electoral y con una pobre divulgación relacionada a los programas de gobiernos a instituir en una posible victoria.
La franja opositora, se apegó en esta ocasión a un discurso social, que mantenía una sombra, aunque poco visible, de algunos de los principios trabajados y garantizados por la fuerza social Chavista.
Aun así los cantos de sirenas, fracasaron en el proselitismo pseudopolítico que pretendió un alistamiento mayor de las masas populares a sus filas.
Durante la llegada del Chavismo, la oposición política se ha encontrado con una derrota tanto en las urnas como en las intentonas golpistas con características de guerra sucia y mediáticamente desinformativa. Los factores mediáticos de la desinformación privada a nivel mundial, no cesaron por un momento en mal maquillar y disfamar un proceso que ha sido retroalimentado por la presencia popular y la elección democrática en un país mono productor, mono exportador, con una de las desigualdades sociales más grandes de América Latina, con problemas sociales heredados de gobiernos entreguistas y plegados a la potencia más poderosa del Mundo. Donde los ataques del Imperio Global, no han descansado en intentar someter a una nación entera, su gobierno y su pueblo.

Venezuela encontró unos de los retos más difíciles de cumplir que consisten en desarrollar, industrializar, reducir la pobreza en los sectores desfavorecidos, en medio de una guerra donde te corresponde defenderse contra un Mundo Globalizado, Hegemónico, y Belicoso, en el que los grandes Grupos de Poder, declaran una guerra abierta a sus procesos revolucionarios y a la Revolución Bolivariana en su esencia.   
Analizando el contexto Geopolítico actual de la nación suramericana, no existe un estrecho margen en números de votos, en una Venezuela dividida y atacada, donde la voluntad de la mayoría representada democráticamente decidió una continuidad del proceso Chavista, Socialista, Integracionista, que lejos de ser perfecto, lucha por una mayor inclusión social y por una Patria Grande para todos y con todos.

viernes, 12 de abril de 2013

Una historia verdadera.


Por: El Cojito Bibijagua
A mi amigo Roger Ocampo.


Juro que lo que les voy a contar es verdad. Pura verdad personal y compartida. No forma el relato de hoy parte de la imaginación y la fantasía ensayada.

Nunca sabe uno lo que quiere ser, profesionalmente, la vida se te escapa de las manos, haciéndote entender, que si tratas de hacer segundas tomas, llegas a un fracaso anunciado. La vida es así, una primera Toma y nada más.

Antes de que me decidiera a estudiar una ingeniería que desconocía por completo, quise ser actor, y lo intenté. Ingresé en un taller de Teatro que impartían en el Terry  y en verdad aprendí un poco más que aprovecharme de los labios de una chica súper bella que compartía el espacio y el anhelo con nosotros.

Pero la intención de comunicarles esta historia escapa de aquella época de galán de teatro provincial.

Mi gran amigo Roger, me había comentado que quería ir a la Habana, y le dije que aparte de visitar a mi novia que estudiaba Bibliotecología en la Capital, también quería llegarme por el ISA, para hacer las pruebas de aptitud en la Facultad de Artes Escénicas. Así que planificamos el viaje junto y se nos unió Etienne, que por aquella época tenía una novia que estaba albergada en 12 y Malecón.

Salimos temprano, y después de cuatro horas de camino, nos encontramos en el Vedado, buscando como llegar hasta 3ra y F, que se iba a convertir en nuestro hostal capitalino.

A Etienne, a nuestro Eti, como le llamamos cariñosamente, lo perdimos de vista, con una rapidez increíble y nos quedamos Roger y yo buscando las diversiones que nos apuraban para aprovechar la más grande de las ciudades cubanas.

Las noches las ocupábamos con autenticas borracheras adornadas de un ron barato que comprábamos en una  cuartería que se encontraba por la calle F,  justo al lado de la Beca Universitaria. Cargábamos un pepino y desde la subida por toda G hasta 23, y descendiendo por la Rampa, tratábamos de entrar a cuantos escondrijos de mala muerte encontrábamos.

Fue un viaje histórico, porque hasta ese entonces, yo había intentado, ser pelotero, esgrimista, músico, ajedrecista, ciclista y de todo lo que apareciera y nos apuntáramos los colegas del barrio, pero nunca imaginé que fuera involutariamente y nada más que provocado por los deseos de evacuar mis intestinos, un terrorista.
Sí, sí, eso mismo, terrorista, de esos que ponen bombas y matan personas, de esos que no creen ni en la madre que los parió.

Regresábamos del ISA y en la guagua aprovechaba para contarle a mi amigo que la prueba de aptitud no la pude hacer porque la chica que atendía al público no se encontraba, y decepcionado, él más que yo y con una resaca noctambula, me decía que podríamos repetir el viaje e intentarlo, muchas más veces.
-Que va Roger, vete pal carajo, aquí no vengo más- le dije aún en la guagua, poco antes de que mi esfínter tocara a la carga o descarga, no sé cómo llamarle muy bien. 
Llegamos, sudando yo y Roger solidarizándose con mi malestar inoportuno, cuando la señora que cuidaba la portería del Lázaro Cuevas, no me dejó entrar por motivos de seguridad y por la ley que siempre nos jode cuando menos lo esperamos. 
Salimos inmediatamente a buscar el espacio ideal, para mi urgente descarga y no encontramos ni la sombra de un baño, ni cafetería, abierta o cerrada.
-Rauli, llégate a Relaciones Exteriores y pide permiso asere, a lo mejor te dejan pasar y te ayudan,- dijo mi gran amigo que ya iba pasado en preocupación.
- Roger, asere, y qué les digo, que me den permiso pa cagarme en las Relaciones Internacional de este país. Tú estás loco asere, ni muerto entro yo ahí.
-No sé, no se me ocurre otra cosa, -dijo mi amigo.
-Deja, vamos a subir por la Avenida de los Presidentes que algo aparece.
Subíamos por la avenida, y no encontré refugio en la Casa de las Américas; siquiera el Hotel Presidente que estaba en remodelación me brindó una grieta, o un escondrijo pa desahogarme como Dios manda. El hotel, estaba lleno de constructores del oriente del país que se metían con cuanta mujer pasaba por la calle, y la poca reflexión que me quedaba en aquel apuro me aconsejó que no me metiera donde no me llamaban.
Cinco calles más adelante, encontré para mi salvación una escuela primaria, linda, única  amada, deseada, no por las letras, sino por el pequeñito espacio íntimo que seguramente albergaba en su interior.
-Roger, ahí está, espérame aquí, enseguida regreso,- dije mientras cruzaba la avenida llena de carros, rumbo a mi paraíso deseado.
Entré, y sin buscar mucho en la geometría de aquella escuelita, ahí estaba el más querido de los baños escolares. 
-Oye, qué tú haces ahí,-escuché mientras golpeaban repetidamente la puerta.
- Voy, un momento por favor,- grité desde mi trono conquistado.
- Sales o entró ya, acabamos de llamar a la policía,-me gritó la voz femenina y autoritaria.
-Voyyyyyy yaaaaa, -dije no sé ni cómo.
Salí, y allí estaba ella, mulata, grande y autoritaria.
-Qué tú estás haciendo ahí dentro,- me preguntó mientras se internaba en el recinto y lo inspeccionaba.
- Compañera, yo...-traté de justificar.
-Chico, ¿tú estás loco?
-Es que no soy de aquí, vengo desde Cienfueee...... 
-¿Tú no sabes que La Habana está en candela?- me preguntó sin esperar a que terminara mi justificación.
-Hace dos días mataron a un turista en el Copacabana, con una bomba que pusieron, esto está malo, están poniendo bombas en los hoteles de la ciudad, y La Habana está cagá de miedo compadre.
-Disculpe, yo no quería, ya sabe usted compañera,- se me ocurrió decir.
-Pero tienes que pedir permiso mijito, o qué crees tú qué es esto.
Me dejó ir, compadeciéndose un poco también a mi entender, del susto que tenía yo. Mientras me incitaba a que escapara antes que llegara la policía. 
En aquel kilómetro que se convirtió el pasillo escolar, recordaba las ultimas noticias en la televisión, donde anunciaban que se estaban perpetrando actos de terrorismo en el país, financiados por la extrema derecha anti-cubana  que vive en el exterior, y efectivamente recordaba el incidente donde había perdido la vida un turista italiano, Favio di Celmo.

Las autoridades buscaban  sospechosos, y los aparatos de la Seguridad del Estado, andaban investigando en todos lados, para garantizar la seguridad ciudadana.
Tremendo lío en el que me he metido, pensaba cuando llegué al  portal de la escuela, y me sorprendí cuando constaté que habían evacuado el recinto y los estudiantes, todos en la calle, me miraban interrogantes y asustados. El terror se les dibujaba en la cara, y sin entender mucho de la situación que apremiaba, tradujeron que era uno de los malos, un terrorista que había ido hacerles daño.

Roger daba la espalda a la situación. Cuando llegue hasta él le comenté lo ocurrido, y aunque se encontraba a menos de 50 metros de la escuela, sentado en un banco del paseo, no se enteró de nada.
-Roger, estas de pinga asere,- le dije.
-¿Cómo?,- preguntó.
- Me llevan preso compadre y tu ni te enteras, está de madre, le espeté. 

Corría el año 97 y La Habana era un caos, yo pretendía hacerme actor y galán  y terminé siendo un connotado terrorista financiado por un Carriles, al cual solo conocía por la historia y las fotos que me enseñaron en la escuela.

Caminamos hasta el Malecón y nos sentamos a reinos un poco del susto que pasé y le hice pasar a todos, por el antojo indeseado de mis tripas.